Las cuadrillas de bandoleros están formadas por algunas decenas de hombres, provenientes de sectores populares. Muchas de ellas actúan bajo las órdenes directas de nobles que los contratan y les ofrecen refugio. Jaume Masferrer, Toca-son, Perot Rocaguinarda y Joan Sala, Serrallonga, son algunos famosos bandoleros. Por sus dimensiones y por la presencia de una red de colaboradores que atraviesa todos los sectores sociales, el bandolerismo transciende el ámbito de la delincuencia y se convierte en un problema político. Las tropas reales ejercen la represión contra los bandoleros y sus colaboradores y practican la quema de bosques y el derribo de casas y castillos. La represión se combina con el perdón y se indulta a quien sirva a los ejércitos reales de Nápoles o Flandes.