La piratería es una cuestión de delincuencia privada. El corso, en cambio, goza de apoyo estatal. Ambos capturan naves mar adentro y hacen incursiones rápidas en la costa. El botín son bienes y cautivos. Durante los siglos XVI y XVII son frecuentes los ataques corsarios provenientes del Magreb o del imperio Otomano. Las villas son saqueadas y el comercio se interrumpe. Los catalanes organizan su propio corso. Las villas edifican torres vigía y murallas defensivas; y las masías, torres de observación anexas. La producción de galeras se multiplica. La Generalitat dispone de las suyas propias, como la Sant Jordi, para vigilar la costa.