El tratado de Utrecht (1713) reconoce a Felipe V como rey de los territorios hispánicos, a cambio de concesiones territoriales y económicas a los estados aliados. Cataluña se queda sola ante el potencial bélico de los ejércitos borbónicos. Una nueva Junta de Brazos acuerda la resistencia. La capital del Principado es sitiada por unos 40.000 hombres, castellanos y franceses. La coronela, o milicia urbana, organiza la resistencia bajo las órdenes del Consell de Cent. Las tropas están formadas por 5.300 hombres. La resistencia de Barcelona se prolonga durante trece meses e impresiona a la opinión pública europea.