Con el juramento de las Constituciones por parte de Felipe IV, en Lleida en 1644, crecen los partidarios del retorno a la monarquía hispánica. La peste de 1650 diezma el país. En octubre de 1652, después de doce meses de sitio, Barcelona capitula. La lucha continúa en el norte del Principado. El 7 de noviembre de 1659 las monarquías francesa e hispánica firman el tratado de los Pirineos, que cede a Francia El Rosselló y La Cerdanya. Las autoridades catalanas no lo aceptan. En los condados, las instituciones son abolidas y en 1700 se prohibe el uso público del catalán.