A pesar del clima bélico, Cataluña vive en el último tercio de siglo XVII un periodo de expansión agraria y comercial. La producción de vino y aguardiente destinados a la exportación y el proyecto de una compañía de comercio por acciones, obra de Narcís Feliu de la Penya, son ejemplos relevantes. La economía catalana contrasta con la decadencia del imperio Hispánico.