Con los Austrias, Cataluña mantiene el sistema de gobierno surgido de la época medieval. Las Cortes, convocadas menos frecuentemente, son la única institución que puede redactar constituciones y aprobar impuestos. La Generalitat y los consejos municipales amplían sus funciones y rentas. El absentismo de los monarcas genera una nueva institución: el lugarteniente o virrey. El autoritarismo de los reyes y sus funcionarios y la presión renovadora de la corriente constitucionalista catalana originan un debate jurídico que en 1640 se convierte en un enfrentamiento armado. Los conflictos institucionales se vuelven endémicos.