La revolución de los transportes conoce una nueva expansión con la invención del motor de explosión interna y la aplicación de la electricidad en automóviles, aviones, trenes eléctricos, metros y tranvías. En 1904 se constituye en Barcelona la Hispano Suiza, fábrica de automóviles pionera en todo el Estado, y en 1914 circula en primer coche construido por Arturo Elizalde, de la Fábrica Española de Automóviles. El petróleo, comercializado en Cataluña desde 1860, adquiere un nuevo empuje y las primeras refinerías se ubican en Barcelona (1868) y Reus (1879). En 1927 el Estado español crea el monopolio CAMPSA.