Durante la guerra civil, la aviación será por primera vez un arma de destrucción masiva. Los aviones de la Italia fascista, aliada de Franco, atacan sistemáticamente las ciudades catalanas. Los ataques no se dirigen sólo hacia objetivos militares o industriales, frecuentemente los bombardeos son indiscriminados y afectan a la población civil. La aviación es un arma psicológica de primera magnitud; su objetivo es sembrar el terror y la desmoralización de la retaguardia. La defensa ciudadana se organiza. Por todas partes se construyen refugios antiaéreos y se toman medidas preventivas para minimizar el efecto de los bombardeos.