La cultura literaria abandona progresivamente las formas provenzales y latinas y generaliza el uso de catalán. Las primeras manifestaciones se producen en la historiografía, con las grandes crónicas de Jaume I, Ramon Muntaner, Bernat Desclot y Pere III, y en la obra polifacética de Ramon Llull. En el siglo XV la literatura catalana alcanza una calidad excepcional. Jordi de Sant Jordi, Joan Roís de Corella y Ausiàs Marc señalan la plenitud en la poesía. El Tirant lo Blanc de Joanot Martorell se convierte en un modelo literario y supone un paso decisivo en la formación de la novela europea occidental.