En el siglo XIII se crean los consejos de las universidades, o municipios, cuya estructura es establecida por Jaume I y Pere II: una asamblea de consejeros con representación de las tres manos y un órgano ejecutivo formado por un número reducido de magistrados, llamados jurados, concejales o cónsules. En Barcelona, el Consell de Cent Prohoms es elegido cada año y escoge entre el patriciado cinco consejeros, que recaudan impuestos para el común y para el rey, y de acuerdo con el baile regulan las actividades de oficios, comercio y aprovisionamiento. Tienen competencia en cuestiones de orden público, justicia, sanidad, obras públicas, caridad, precios, pesos y medidas.