Pere II el Grande, continua la política de expansión por el Mediterráneo. La anexión de Sicilia inicia un largo conflicto político con Francia y el papado. Los franceses intentan invadir Cataluña pero son derrotados. Durante el reinado de Jaume II el Justo, el tratado d'Anagni y la paz de Caltabellotta confirman el dominio cataloaragonés en Sicilia. Compañías de almogávares se trasladan a Bizancio y toman los ducados de Atenas y Neopatria. Pere III el Ceremonioso asegura el dominio sobre Cerdeña y Sicilia. Alfonso IV el Magnánimo culmina el dominio del Mediterráneo con la conquista de Nápoles.