El golpe de estado contra la República, llevado a cabo por el ejército de África el 17 de julio de 1936, da paso a una guerra civil de tres años de duración. En Cataluña, el estallido bélico provoca la revolución social y la represión indiscriminada de sectores conservadores y pudientes de la población. Las contradicciones sociales y políticas provocadas por el conflicto generan tensiones y enfrentamientos entre partidos de izquierdas y sindicatos. El gobierno de la Generalitat es mediatizado primero por los organismos revolucionarios y después, por el gobierno de la República. La población civil sufre toda clase de penurias: subida de precios y hambre, bombardeos... El fin de la guerra comporta el exilio de muchos catalanes y el inicio de la represión contra sectores catalanistas y de izquierdas, la abolición de la autonomía y la derrota de Cataluña como país.